fumar vaporizar

Fumar es el acto de “aspirar y despedir el humo producido por la combustión del tabaco o de otra sustancia herbácea preparada en forma de cigarro, cigarrillo o pipa”. Por desgracia, este hábito tan extendido en todo el mundo no tiene una imagen tan negativa a pesar de sus cuantiosos efectos adversos.

España es el noveno país de la Unión Europea con más fumadores. Se calcula que alrededor de 1 de cada 4 españoles fuma, es decir, un 25% de la población siendo la mayoría hombres. En nuestro país el tabaco causa unas 50.000 muertes al año según la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), pues hay diversas enfermedades causadas por este hábito, entre ellas, 15 tipos de tumores y diversos problemas cardiovasculares.

Una de las mejores alternativas, además de empezar un tratamiento para dejar de fumar (como por ejemplo la Vareniclina o Chantix), sería el uso de los cigarrillos electrónicos. Este producto inventado por el farmacéutico Hon Lik, apareció en 2004 en China como una opción para dejar el tabaco y con la que no se produce la combustión tan dañina de los cigarrillos convencionales. Ha sido objeto de polémica desde su aparición debido a la poca información que se tiene sobre los efectos del producto en la salud y a los medios de comunicación que han dañado su imagen.

Pero, ¿se puede dejar de fumar usando un cigarrillo electrónico?, ¿es verdad que los cigarrillos electrónicos son muy perjudiciales?, ¿por qué es mejor vapear que fumar?… Estas son algunas de las preguntas que vamos a responder en este post en el que hablaremos sobre las diferencias entre el cigarrillo electrónico y el tabaco.

¿Qué es el tabaco?

diferencias entre fumar y vaporizar

Para hablar sobre qué es el tabaco, tenemos que hablar primero un poco sobre sus orígenes e historia.

El tabaco es originario del continente americano, pero llegó a Europa muchos siglos después, tras el descubrimiento de América en el siglo XVI, expandiéndose durante la colonización. Fue desde Europa, gracias a los portugueses y españoles, donde el tabaco se expandió por todo el mundo, plantandose en sitios como España o Francia.

Con “muchos siglos después” nos referimos a que el tabaco ya llevaba utilizándose desde el año 2000 a.C. por la cultura maya. Para las poblaciones indígenas era una planta sagrada relacionada con la magia y los rituales y la consumían de diversas formas, pero la más común era fumando las hojas laminadas y enrolladas.

El tabaco se obtiene de una planta herbácea perenne, la Nicotiana Tabacum, exactamente de sus hojas. Estas tienen un proceso de preparación, principalmente de secado y fermentación para poder consumirse de diferentes formas. Algunas de las formas de consumo más extendidas son las siguientes:

  • Aspirado: más conocido como rapé, es un preparado de tabaco triturado y aromatizado que se consume aspirandolo vía nasal.
  • Fumado: Forma de consumo más común hoy en día. Pueden ser cigarros, cigarrillos, puros, etcétera.
  • Lamido: un ejemplo es el ambil, una pasta negra hecha a partir de la cocción de las hojas de tabaco y mezcladas con sales vegetales alcalinas.
  • Mascado: se coloca el tabaco entre la mejilla y la encía y se mastica para que libere la nicotina y su sabor.

Como hemos podido ver, España tuvo un gran peso en la expansión del tabaco por el mundo. Además, tuvo varias fábricas con mucha presencia en el mercado como la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla, creando una “tradición” tabacalera que ha continuado durante el tiempo.

Y es que nuestro país es de los que más tabaco consume, se calcula que alrededor del 25% de españoles son fumadores, y de cada 10 fumadores, un 58,6% son hombres y un 41,1% mujeres. Según la AECC, el 22,7 % de la población fuma a diario, el 2,3 % lo hace de forma ocasional y el 26,1 % se declara exfumador. Extremadura y Murcia son las comunidades autónomas con más fumadores (25,6 %), mientras que Canarias y Cataluña son las que menos. Aunque no todo iban a ser datos negativos, pues se calcula que el 32% de los fumadores ha intentado dejar de fumar y más de la mitad consigue dejarlo si la terapia es adecuada.

Causas del tabaquismo

El tabaquismo es la adicción al consumo de tabaco. Esta adicción, producida por la nicotina que contiene la planta del tabaco, provoca una dependencia tanto física como psicológica y que en muchas ocasiones es también social. La adicción al tabaco que causa la nicotina es muy difícil de sobrellevar, haciendo que el consumidor no pueda dejarlo con facilidad y se exponga a padecer enfermedades.

Pero aunque esté extendido que la nicotina es la causante de estas enfermedades no es del todo así. La nicotina es causante indirecta por crear la dependencia al tabaco, pero no provoca ninguna enfermedad. Y es que en el tabaco encontramos cientos de compuestos químicos perjudiciales que se aspiran cuando se consume. Para poder entender mejor todos los efectos negativos que tiene el tabaco, hay que conocer las sustancias que encontramos en él.

El tabaco lo forman diversas sustancias además de los diversos aditivos que se le añaden en el proceso de producción de los cigarrillos. Algunas de las sustancias nocivas que encontramos en el tabaco son:

  • Nicotina: esta sustancia adictiva es un componente que se encuentra en la planta del tabaco, pero que también se puede producir de forma artificial (TSN). Está considerada como droga por su efecto adictivo y producir euforia y disminución del apetito entre otros síntomas.
  • Alquitrán: es la sustancia que se produce al quemar el tabaco mediante combustión. Este compuesto químico es la principal causa de cáncer cuando se fuma.
  • Monóxido de carbono: debido a la combustión se produce este gas venenoso sin olor ni sabor. Este gas imposibilita a los glóbulos rojos llevar suficiente oxígeno para que las células y los tejidos puedan vivir. Es como si aspiraras el humo que sale del tubo de escape de un coche.
  • Aditivos: al tabaco se le añaden una serie de aditivos que pueden ser para dar olor o sabor o, simplemente, para aumentar el efecto de la nicotina en el cuerpo como es el caso del amoniaco.

Radiografía del cigarrillo AECC

Estas solo son cuatro de las 4000 sustancias químicas que se encuentran en el humo del tabaco, de las cuales se sabe que al menos 250 son nocivas y de esas, 50 cancerígenas. Estas se liberan en el momento en que enciendes el cigarrillo, causando una serie de enfermedades que pueden llegar a ser mortales. Entre ellas, 12 tipos de tumores: de pulmón, cavidad oral, faringe, laringe, esófago, estómago, cuello de útero, vejiga, intestino (colon y recto), riñón, páncreas y próstata, además de la leucemia mieloide aguda.

También afecta a la predisposición a tener cancer de mamá, provoca problemas cardiovasculares como la tendencia a padecer ictus e infartos; enfermedades respiratorias como el enfisema; osteoporosis, pérdida del olfato y gusto, problemas en la piel como envejecimiento y sequedad; infarto de miocardio, muerte súbita, enfermedad de las encías y caída de los dientes, disfunción, etcétera.

Por otro lado, decir que no solo afectan al fumador, sino que también afectan a la gente expuesta al humo por crear lo que se llama “fumadores pasivos”. El humo del tabaco en el ambiente (o HTA) tienen diferentes efectos dañinos tanto en niños (infecciones respiratorias, disminución del crecimiento pulmonar, etcétera.) como en adultos (neumonías, bronquitis, etcétera). Ya que un fumador pasivo aspira el 85% del humo que el fumador activo no inhala.

¿Qué es un cigarrillo electrónico?

Que es un cigarrillo electronico

Un cigarrillo electrónico es un dispositivo electrónico portátil que calienta hasta evaporar los líquidos de su interior, permitiéndonos inhalar el vapor producido e imitando la sensación de fumar.

Los cigarrillos electrónicos son dispositivos simples que constan de: batería, claromizador botón de encendido y boquilla. Pero, ¿cómo funciona un vaporizador? El sistema que utiliza es el siguiente: la batería calienta la resistencia, esta se encarga de calentar el líquido para vaporizar hasta que este se evapora y produce ese vapor que inhalamos por la boquilla.

Hay distintos tipos de cigarrillo electrónico en el mercado con distintas formas (cigarrillos, pipas, etcétera.) y diseños. Estos son los tres tipos que se comercializan:

  • De sistema cerrado: Utilizan cápsulas previamente rellenadas con e-líquido a vaporizar que son desechables. Son los más cómodos y fáciles de usar y por ello son la mejor alternativa para los fumadores que quieren dar el paso a los cigarrillos electrónicos.
  • eGo: Son un punto intermedio entre los de sistema cerrado y los mods, son perfectos para aquellos que se están iniciando en el mundo del vapeo, y quieren experimentar entre la infinita variedad de líquidos disponibles en el mercado. no son desechables, se rellenan con los e-líquidos.
  • Mods: son cigarrillos más complejos en uso, por ello son recomendables para gente con experiencia en el mundo de los vaporizadores. Estos cigarrillos electrónicos tienen mucha capacidad de configuración, pudiendo cambiar cosas como el voltaje o la temperatura.

Dependiendo del cigarrillo electrónico que uses, tendrás que comprar cápsulas con el e-líquido o botes de e-líquidos para rellenar. Los componentes de los líquidos de los cigarrillos electrónicos son: agua, nicotina (elección), propilenglicol, glicerol (compuestos que encontramos en muchos alimentos y que son inofensivos) y saborizantes. Se pueden comprar en internet o tiendas especializadas y los puedes encontrar de diferentes sabores, potencia, con o sin nicotina (en Tu Vaporizador hicimos una guía con los mejores e-líquidos para nosotros).

Puedes comprar líquidos con la nicotina ya integrada o comprar la nicotina a parte. El nivel de nicotina que contiene un e-líquido viene indicada en el envase, al igual que si compras la nicotina por separado que pueden contener: 6mg, 12mg, 18mg o 24mg de nicotina líquida.

En España, los cigarrillos electrónicos y sus accesorios siguen las mismas leyes que aquellos productos derivados del tabaco. Los productores están obligados a llevar advertencias sanitarias en los paquetes, todos los productos están regulados por las autoridades y hay limitaciones en la venta, permitiéndose solo a mayores de 18 años y en tiendas especializadas o autorizadas. También, está prohibido usarlos en edificios de la administración pública, parques infantiles, colegios, hospitales y en el transporte público.

¿Es vapear tan perjudicial como dicen?

Hay un desconocimiento general sobre el tema del vapeo. Está muy asentado el hecho de que fumar y vapear tienen los mismos efectos perjudiciales pero nada más lejos de la realidad.

Vapear no es tan perjudicial como dicen. De hecho, el uso de cigarrillos electrónicos es mucho mejor que fumar; aunque esto no quita el hecho de que puede que haya efectos adversos al estar introduciendo sustancias externas en tu cuerpo. Y es que según un estudio de la Public Health England (PHE) los cigarrillos electrónicos son “un 95 % menos dañinos que el tabaco tradicional”.

Normalmente, se suele atribuir todo el efecto negativo de los cigarrillos electrónicos al hecho de que los líquidos pueden contener nicotina, pero como hemos dicho antes esto no es del todo cierto. En primer lugar, que un líquido lleve o no nicotina es elección del usuario y obviamente, si este lo utiliza como terapia para dejar de fumar, tendrá que llevar un contenido mínimo de nicotina para que el tratamiento funcione. Por otro lado, la nicotina es la causa de adicción, pero el principal problema del tabaco son los compuestos químicos como el alquitrán que se quedan en nuestro organismo por la combustión y, precisamente, un cigarrillo electrónico no hace combustión para crear vapor. Por ello, los expertos admiten que al no tener combustión no se producen todos esos tóxicos que un cigarrillo convencional produce, pero sostienen que sigue siendo peligroso por producir “otras sustancias tóxicas”.

Y ahí es donde encontramos el principal problema del uso de vaporizadores: que no hay suficientes estudios sobre el tema para afirmar contundentemente que estos productos son perjudiciales para la salud y más a largo plazo. Esto es debido a que son productos que apenas tienen 15 años y no se puede hacer un estudio de sus efectos a lo largo del tiempo que demuestre esas teorías. Por eso vemos que muchos médicos e investigadores son precavidos en cuanto a su uso.

Por último, añadir que, además, por ahora no se ha demostrado que existan afectados pasivos por el vapor producido por el vapeador. Al no crear combustión y no tener todos esos compuestos químicos como el monóxido de carbono que encontramos en el tabaco, no se desprende un humo tóxico que pueda causar enfermedades pulmonares como hace el tabaco.

¿Se puede dejar de fumar usando un cigarrillo electrónico o vapeador?

dejar de fumar

Sí. Se puede dejar de fumar usando un cigarrillo electrónico. Hay diversos motivos por los cuales un fumador deja de consumir tabaco cuando se pasa a un vapeador: la primera, que cuando vapeas haces el mismo gesto que fumar, y la segunda, la posibilidad de añadir nicotina al dispositivo.

El cigarrillo electrónico es un dispositivo que imita de una forma muy parecida la “experiencia” que tiene un fumador cuando fuma un cigarrillo convencional, satisfaciendo su hábito psicológico y visual de tener un cigarrillo entre los dedos e inhalar el “humo”. Por otro lado, la posibilidad de regular la nicotina ayuda a sobrellevar mejor el “mono”, ya que está demostrado que para dejar una adicción se tiene que ir disminuyendo progresivamente la cantidad de la sustancia a la que se tiene adicción.

Solo hay que ver el caso de países como Reino Unido que fomentan su uso por haber demostrado una disminución del consumo de tabaco tras haber empezado a promover el uso de cigarrillos electrónicos.

Reino Unido es uno de los países que encabezan las listas de más consumidores de tabaco. Se calcula que hay alrededor de 79.000 muertes anuales por tabaquismo y por ello encontramos esta necesidad de buscar soluciones contra esta adicción. Se ha calculado que cada año unos 20.000 británicos dejan de fumar gracias a los cigarrillos electrónicos. De hecho, recientemente incluso han empezado a recomendar el uso de CE en hospitales.

Estos pueden ser una alternativa a los parches de nicotina, pastillas y diversos productos ofrecidos por las empresas farmacéuticas que muchas veces no tienen el éxito esperado. Pues con los CE se ha demostrado una disminución significativa del craving (síndrome de abstinencia) en los que quieren dejar de fumar. De hecho, varios estudios significativos como el del ECLAT y el de Bullet et al han dado resultados prometedores en los que se demuestra la eficacia del cigarrillo electrónico como terapia para dejar de fumar, siendo más eficaz que los parches o las pastillas.

Vapear sin nicotina

Una de las ventajas de utilizar cigarrillos electrónicos es la posibilidad de vapear sin nicotina. Como hemos mencionado anteriormente, la nicotina es una de las sustancias perjudiciales que encontramos en los cigarrillos convencionales por ser la causante de esa dependencia o adicción al tabaco.

Con un cigarrillo electrónico, al tener la posibilidad de elegir los líquidos que vapear, podemos escoger los porcentajes de su contenido, incluyendo la nicotina. Como hemos mencionado anteriormente, un cigarrillo electrónico puede tener 6mg, 12mg, 18mg o 24mg de nicotina líquida. La elección de una cantidad u otra dependerá del hábito de consumo de cigarrillos tradicionales que tenías antes de pasarte a los CE.

Puntuación del producto

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